// Interrumpo las publicaciones que estaba haciendo pra publicar esta especial//

La noche del sábado al domingo, la naturaleza dejó sentir su furia sobre el territorio Salvadoreño con un fuerte huracán (llamado Ida) que dejó como saldo muchos muertos, tantos desaparecidos, miles de damnificados y miles de daños materiales. Las imágenes que nos han transmitido los medios son impactantes y la realidad es desgarradora. El grito que se eleva desde el profundo del corazón es una mezcla de “reclamo a Dios”, resignación, dolor, angustia, tristeza, muerte, destrucción, etc., y un largo etc. Son estos sentimientos los que recojo y quiero expresar con la publicación Un grito desde el Profundo…
A todos les pido – cualquiera que sea la concepción que tengan de Dios – que nos unamos en un sentimiento común y alcemos nuestra voz en una humilde súplica por el pueblo Salvadoreño, por mi país, por mi pueblo, por mi gente. Y si alguien quiere ayudar materialmente a tantas personas que han quedado damnificadas, escríbame a mi correo (rivasreynaldo@gmail.com) y le hago saber cómo puede hacer para hacer llegar la ayuda de manera seguro.
¿Dónde te fuiste? ¿Dónde te escondiste? ¿Dónde estabas? ¿Ya te dio gusto vernos sufrir?
Las torrenciales lluvias nos azotaban, los montes se desplomaron, rodó el estruendo de los truenos, los relámpagos deslumbraban la noche, la tierra retembló estremecida; las nubes descargaron sus aguas y Tu, en tu cielo, no volviste tu mirada, casi complaciéndote en el sufrimiento que se batía en nuestros pueblos. O ¿a caso no querías ver nuestra desgracia? ¿Te dolía vernos sufrir y por eso mejor decidiste voltear tu mirada, escondiéndote de nosotros? ¿No nos querías ver sufrir? ¿Nos abandonaste a una suerte sin esperanza?
Aunque parezca que nos has abandonado a la furia impetuosa de la naturaleza; aunque parezca que te olvidaste de nosotros y te complacías en nuestra desgracia; aunque parezca que te escondiste en tu cielo para no ver la desgracia que se cernía sobre tu pueblo; nosotros, con el dolor en nuestro pecho, con un nudo en la garganta, con las manos llenas de lodo y nuestros cuerpos fatigados, no dejamos ni dejaremos de gritarte desde lo más profundo de nuestro corazón, te gritaremos como nuestra esperanza – la única quizá que nos queda -, te seguiremos clamando aún cuando no te veamos, aún debajo de los escombros, debajo de las piedras, cuando no tenemos nada más que la vida en un cuerpo desnudo, aun cuando estemos enterrando a nuestros muertos, cuando nos dejaste sin hogar, nos quitaste todo, aun cuando no vemos la salida. Te seguiremos buscando!!!
Te seguiremos clamando con grito desgarrador, con una súplica, con los ojos alzados a Ti, con las manos suplicantes, con los pies vacilantes, con voz cortada, con los ojos llenos de lágrimas, con el pecho lleno de dolor. Te seguiremos gritando en medio de tanta agonía, de tanta desesperación; te seguiremos gritando de la mano con la muerte, al borde del abismo. Te seguiremos gritando… ¿Por qué te escondiste? ¿Por qué te fuiste? ¿Por qué te llevaste a nuestros seres queridos!? Unos ni siquiera habían nacido y te los llevaste con sus madres; otros comenzando a vivir y te los llevaste con sus padres; otros en la flor de la juventud y te los llevaste con sus ilusiones; otros en la madurez de la vida y te los llevaste con sus realizaciones; otros en el declinar de los años y te los llevaste con sus recuerdos de antaño. ¿Por qué lo hiciste?...
Seguimos clamándote porque sabemos que estás ahí; no nos importa que no nos dejes escuchar tu voz, nosotros te seguiremos gritando hasta ensordecerte con nuestros gritos, porque sabemos que estás ahí, quizá con los ojos cerrados, pero estás ahí y nos escuchas en el momento de nuestra desgracia.
Reconocemos nuestra iniquidad, reconocemos nuestra culpa, nuestro pecado; hemos merecido el furor de tu ira porque nos apartamos de Ti, te dimos la espalda cuando dejamos de escucharte, cuando dejamos de seguir tu Voz, cuando dimos muerte a vidas inocentes, a vidas que aun no habían visto la luz; nos alejamos de Ti cuando atentamos contra la naturaleza creada, cuando no cuidamos del mundo que nos diste, cuando destruimos tu magnífica obra; nos apartamos de Ti cuando te expulsamos de nuestras familias, cuando dejamos de hablar de Ti a nuestros hijos, cuando te sacamos de la enseñanza de nuestras escuelas, cuando dejamos de contar contigo y nos pusimos a nosotros mismos como señores de lo que no es nuestro; nos seguimos apartando de Ti hoy que queremos destruir la institución familiar, cuando dejamos que otras entidades decidan sobre nuestras familias; cuando atentamos contra la dignidad de las personas, cuando expropiamos de sus derechos y de lo poco que tienen a aquellos que casi no tienen; nos apartamos de Ti… contra Ti hemos pecado…
Reconocemos nuestra impiedad, pero por tu Amor, por tu Misericordia, vuelve, Señor, tu Rostro hacia nosotros. Haznos sentir tu Misericordia. Como nos has mostrado tu fuerza y tu potencia dejando que la naturaleza se batiera contra nosotros; muéstranos también tu gloria sacándonos del fango, dándonos consuelo en la aflicción, esperanza en nuestra desesperación, fuerza en nuestra debilidad, firmeza en nuestra fragilidad, alegría en nuestro dolor, luz en nuestra oscuridad, sendero en nuestra confusión, vida en nuestra agonía de muerte.
Sabemos que nos escuchas porque eres Dios y no creatura débil como nosotros; no te olvides de nosotros, porque cuanto más tardes, más te aclamaremos, más te suplicaremos, más te buscaremos. Muéstranos tu Rostro y seremos salvados, que todo fiel te suplica en el momento de la desgracia. Eres nuestro refugio y nuestra fuerza, poderoso defensor nuestro, fiel a tu alianza con nosotros. En Ti hemos confiado y nunca hemos sido defraudados.
Un grito desde el profundo...
_______________
Enlaces sobre la noticia:
No hay comentarios:
Publicar un comentario