sábado, 10 de enero de 2009

EL INELUDIBLE SENTIDO DEL FUTURO



Lo que define con mayor propiedad al ser humano es su ineludible necesidad de felicidad, amor, alegría, paz, belleza, en términos insaciables y de plenitud. Supone la apertura y la aspiración a trascenderse. Se expresa a través del arte, la religión, las grandes obras o epopeyas de la humanidad. Tiene mucho que ver con la mística porque supone un interrogante hacia lo trascendente. Está presente en poesía de San Juan de la Cruz o Rabindranath Tagore y es lo que Urs von Balthasar definía como la confianza fundamental impresa en el ser humano desde la infancia, la expresión de su estructura débil pero con sed del infinito.


La esperanza es una característica de la persona. Va unida a la utopía, a propuestas todavía no realizadas pero que podrían llegar a ser. Así, podemos ver dos características de la esperanza: “Caminar hacia” y “Todavía no”. La esperanza solo es plena si el deseo que la fundamenta está orientado hacia. Si no hay orientación, en lugar de esperanza hay vacío y perplejidad, pero al mismo tiempo, La esperanza se sitúa en el espacio del todavía – no. El futuro contiene lo temido y lo esperado pero si sólo damos rienda suelta a lo temido, tenemos miedo a la esperanza.


El siglo XX ha dado sobrados motivos para el pesimismo; pero hay tantas personas que siguen esperando. El cristiano sigue creyendo, contra toda esperanza, que el fin último de la humanidad no es la muerte sino la resurrección. Muchos otros, han intentado dar explicación cabal de los interrogantes, de todas estas “esperanzas secularizadas”, pero esos intentos se han convertido en boomerang para quienes las promovieron. Prevaleciendo el noble principio según el cual La religión ofrece al hombre un triunfo, la esperanza definitiva que de ninguna manera la razón puede dar. En efecto, las religiones han dado a la esperanza un horizonte de salvación trascendente, pues, según afirma Blondel, La acción humana implica una disposición innata hacia la apertura ontológica. Nuestro deseo de lo sobrenatural es natural y siempre actual. Todo lo creado posee una gravitación escatológica como si estuviera preñado de esperanza. Al ser humano le corresponde la función mayéutica sobre la creación para que ésta camine hacia el punto omega.

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