LA ENTREGA EN LAS RELACIONES SEXUALES

El noviazgo exige el ejercicio de la responsabilidad; pero no de una responsabilidad aparente, subjetiva. No es esa “responsabilidad” que hace decir “Nosotros sabemos lo que hacemos”. Esta es la más barata aplicación de la responsabilidad que, en último término, más que responsabilidad, es libertinaje y ese “Nosotros sabemos lo que hacemos” se convierte en “nosotros hacemos lo que se nos venga en gana, lo que queremos”.
La verdadera responsabilidad es aquella que, en el amor, no permite que se haga lo que se quiera, sino lo que se debe; que se haga en libertad responsable y que, en consecuencia, se asuman los derivados de la acción. Responsabilidad equivale a libertad madura, voluntad fuerte e inteligencia sagaz.
La peor mentira, lo que destruye el amor verdadero es, cuando en el noviazgo, uno pide al otro “la prueba de que me amas” que en otras palabras es “Vamos a la cama y demos rienda suelta a nuestras pasiones”.
Cuando esto ocurre, el amor comienza a morir; porque la intimidad genital, esa expresión máxima de la sacralidad del cuerpo, que era lo único que quedaba por descubrir ha sido ya desvelado y, entonces, ya no hay nada nuevo y la vida se convierte en una rutina viciosa y degradante. Es por este motivo que muchos noviazgos terminan pronto y no logran madurar hasta el matrimonio y, los que llegan, muchas veces, acaban pronto y mal.
Vale la pena esperar. Es propio de una persona responsable hacerlo; es propio de una persona libre no dejarse arrastrar por las pasiones; es propio de inteligentes no dejar que la pasión oscurezca la razón. Te animas? Vale la pena esperar y descubrir en amor verdadero lo más sagrado de la persona que amas. Si de verdad amas a tu novio, si de verdad amas a tu novia, no le pidas que te de “la prueba del amor”, mejor vivan en el amor siendo responsables, madurando en el conocimiento de sí mismos y creciendo como personas. Alguno podrá objetar: Pero si “lo hacemos por amor…” Será este el tema de la próxima publicación. Déjame tus comentario o envíamelos directamente a mi correo (rivasreynaldo@gmail.com) y ampliemos horizontes.
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