sábado, 8 de noviembre de 2008

LOS VALORES Y EL MUNDO CONTEMPORÁNEO

La cultura contemporánea y la existencia actual se presenta impregnada de una conciencia desencantada de encontrarse fuera del paraíso, en la prosa del mundo y en la red de discordias irreconciliables. Esta actitud humana, ha sido expresada maravillosamente por el poeta alemán Heinrich Von kleist: “El paraíso está cerrado y el Querubín se halla a nuestras espaldas; tenemos que dar la vuelta al mundo para ver si el paraíso no está, quizá, abierto aún en algún lugar, del otro lado detrás de nosotros.”

El hombre actual es el protagonista pasivo de una escisión que lo aparta de la totalidad de la vida y lo divide incluso en su ser íntimo. Las contradicciones del reciente histórico -entre emancipación y violencia, liberación y desposesión del hombre aislado- parece gritar al individuo que el marco de lucha general no puede recurrir a valores universales, capaces de justificar definitivamente su opción, de una vez por todas. Así, estamos pues, frente a una crisis de valores básicos de la vida humana. Parece que toda opción presenta el riesgo de llevar consigo la conciencia de agravio a quienes ha proferido otra distinta o enfrentado a otra. Como consecuencia de esto, viene la relativización de todos los valores –El relativismo ético- que se presenta, a muchos, hoy día como la única posibilidad de superar ese mal radica que implica las condiciones morales absolutas, la única forma de abandonar la conciencia de culpa que acompaña a toda actuación seria, para alcanzar así una presunta “nueva inocencia” .



Consecuencia de todo esto es la presencia del nihilismo. Al intentar convertir la ausencia de todo valor en premisa para la libertad, el nihilismo constituye la reducción final de todo valor de uso en valor de cambio: liberados los valores de su radicación en una instancia última todos se hacen equivalentes e intercambiables: cada valor se convierte en cualquier otro, todo se reduce a valor de cambio y queda cancelado todo valor absoluto, toda peculiaridad inconfundible o insustituible. Como dice el célebre representante del pensamiento débil Gianni Vattimo, “economismo y relativismo se dan la mano”. Cualquier realidad se puede convertir en cualquier otra, y adquiere de este modo la naturaleza del dinero que puede ser permutado indiferentemente por cualquier cosa la apoteosis del mecanicismo del cambio, extendido a la vida eterna, celebra la desposesión de la persona a la que se arrebata radicalmente su dignidad. Se puede decir con, Edmund Bunke que el dinero, en nuestro mundo, se ha convertido en el sustituto técnico de Dios.



Todo intento de establecer el valor de la dignidad de la persona humana será considerada, entonces, como un agresión injustificable, y resultará por lo tanto ignorado o, si esto no es posible, duramente combatido por los medios de comunicación y por la “cultura” dominante.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola Rey, como siempre me parece muy acertado su articulo sobre los valores actuales, la verdad es que en el mundo moderno lo que menos poseemos es humanidad, solo la comunicación constante con DIOS nos puede mantener alejados y a salvo de tanto materialismo.

Saludos con cariño desde El Salvador. Veronica Lainez