
¿Y LAS RELACIONES SEXUALES, ENTONCES QUÉ?
En la publicación anterior sostenía el hecho evidente del influjo del libertinaje sexual exagerado en todos los ambientes que nos rodean. En esta publicación pretendo hacer una somera exposición sobre el tema de las relaciones sexuales.
"Hacer el amor" es una frase que lleva sus años de andar en circulación. Desde que saltó a la calle, en el auge de los jipis, ha corrido con "éxito". La oye uno en el cine y en la conversación, la dicen los adultos, mucho más los jóvenes y, para colmo, todos se la creen. Porque "hacer el amor" no es hacer el amor sino el sexo, la actividad genital, que es diferente.
Quizá ninguna palabra ha sido tan prostituida como esta del “amor” sofocada con frecuencia sobre cosas que nada tienen que ver con él, sobre pobres aventuras de antiamor o, cuando menos, del más triste desamor. Nadie está contra el sexo, que es un aspecto del misterio y de la grandeza de la persona, sino contra el hecho de desvincularlo del amor, de la esencia de la personalidad, de los dictados de la ética y de sus consecuencias sociales.
Por eso es preciso distinguir entre sexo y amor. Ninguno podría tachar de moralina barata, la doctrina del ilustre filósofo pagano Séneca: "Si la sexualidad fuera la felicidad, las bestias serían más felices que los hombres". Puede haber sexo sin que haya amor, y eso sucede todos los días en encuentros ocasionales y, comercializados entre personas desconocidas. Al amor no le satisface la unión pasajera de los cuerpos, sino la fusión permanente de los espíritus. El sexo, aislado del amor, hastía.
Por otra parte, el sexo sin amor es egoísmo refinado, ya que no busca la verdadera felicidad de la otra persona, sino la individual satisfacción y la consumación de un apetito fugaz para el que tiene que usar a la otra persona como envase desechable.
Pero, ¿Qué entendemos por amor?
Los diccionarios se quedan cortos al intentar dar una definición de amor. Y es que, ciertamente, el amor, más que un sentimiento, es una decisión de entrega. De hecho, la característica principal del amor es la donación de sí mismo a la persona amada. Esta donación exige reciprocidad, de modo que, entonces, el amor se convierte en una necesidad vital. No se puede vivir sin amar. Muchos aman erróneamente, pero dicen que aman. Eso demuestra que todo ser humano necesita amar y ser amado. En el acto de amar, lo que menos interesa es el beneficio personal. Se trata a la otra persona no como objeto, sino como verdadero sujeto de amor a quien uno se entrega porque entregándose se plenifica.
Ahora bien, habiendo expuesto una aproximación a la concepción verdadera del amor y sin tratar el aspecto moral de una relación sexual, examinemos atentamente si en verdad se “Hace el amor” cuando se practica el sexo. He de decir que a la Iglesia Católica se le tacha de retrógrada frente a esta situación, porque ella sostiene que se ha de tener relaciones sexuales hasta el matrimonio. Antes de tomar posturas, les invito a que reflexionemos sobre esta realidad.
Cuando se tienen relaciones sexuales prematrimoniales, lo que se busca no es el fin primario y original que ellas conllevan, es decir, el de la procreación y unidad del hombre y la mujer. Lo que se busca es, en realidad, la satisfacción pasional del impulso carnal. De modo que el amor – que cumpliría con el doble fin de una relación sexual – no es amor sinceramente, sino descarga del apetito sexual. Entonces, si lo que se busca es solo satisfacer el instinto sexual, ¿Será que podemos hablar de que se está “Haciendo el amor”?
Cuando la Iglesia Católica dice que la relación sexual es auténticamente plena solo dentro del matrimonio, ¿Será que tiene razón o es en realidad una vieja desfasada que se quedó haciendo muñequitos de plastilina cuando los jóvenes ya están haciendo experimentos científicos? Yo no me atrevería a afirmar esto. Los que no son católicos o no profesan religión alguna o, simplemente, se creen indiferentes en cuestiones religiosas quizá dirán que la cuestión moral solo atañe a aquellos que profesamos una fe, que creemos en Dios o que vamos a la Iglesia. Yo les digo que no. No es solo para nosotros la cuestión moral, pues la ley moral está inscrita en el corazón del hombre independientemente si se da cuenta o no.
Lo natural de las relaciones sexuales es que el acto sexual, para que sea completo, termine – obligatoriamente – con la expulsión de la semilla de la vida (eyaculación). La eyaculación, por naturaleza, tiene como fin fecundar el óvulo. Es este el curso natural-biológico del acto sexual. La fecundación del óvulo, significa una nueva vida. Ahora bien, tomando en cuenta estos detalles, ¿será posible hablar de una auténtica relación sexual previa al matrimonio, cuando constatamos que en esas aventurillas sexuales no se busca la apertura a la vida, sino solo la satisfacción pasional? Al aspecto de la fecundación agrego que, la relación sexual mira a la unión del hombre con la mujer; pero si el acto sexual solo se da como un acto aislado que busca solo satisfacer el apetito sexual y luego cumplir con lo que el viejo refrán dice Si te vi, no me acuerdo, ¿Será posible hablar que se pueden tener relaciones sexuales antes del matrimonio?
Ahora bien, si a estos dos fines – procreación y unión – tiende por naturaleza la relación sexual, es lógico y evidente que la plena realización se dé solo en el matrimonio. Quizá estos dos motivos no justifican el por qué solo dentro del matrimonio son válidamente plenas las relaciones sexuales y, a este momento, surge una nueva interrogante ¿Por qué debo esperar hasta el matrimonio?
¿Y las relaciones sexuales, entonces qué? Dígase lo que se quiera, nadie se opone al amor, sino a esa mentira de quienes dicen que aman cuando en rigor se aman a sí mismos. Es evidente que al mundo le falta amor, pero le sobra sexo.
Con esta perspectiva, te invito a que en la próxima publicación ampliemos criterios sobre el tema de La entrega en las relaciones sexuales.
4 comentarios:
En la actualidad la palabra amor esta muy deformada, al hablar de amor se habla tambien de sexo, en una pareja de novios es en muchas ocaciones la prueba de que se quiere, que se ama "Hacer el amor"...
El amor es para siempre, el sexo es para un rato. No deberia hablarse de hacer el amor, sino como dice ud. hacer el Sexo, por una parte se pretende esconder o tapar el sexo con la palabra amor, que va mucho mas alla de un simple acto sexual...
Comparto sus palabras: "Al mundo le falta amor, pero le sobra sexo"...
Me parecen muy interesantes tus aportaciones y ricas en contenido.
Me parece que en esta segunda parte de alguna forma insinùas dos aspectos de la autentica expresion de la sexualidad: la natural y "la integracion de la pareja" la cual considero que es la dimension espiritual de este don de Dios. EL sexo con amor espiritualiza el acto y perfecciona a las partes participantes, lo cual me parece que es lo esencial; ya lo había dicho San Agustin "Ama y has lo que quieras" y pienso que toda la obra de dios esta bien, lo afirma el Genesis, desgraciadamente como tu dices el hombre en su sed de autoafirmación se ha desviado de los proyectos de Dios y ha buscado satisfacerse de una forma egoista y enferma... sin embargo el hombre mismo se da cuenta que no es este el rumbo porque continuamente se siente bacio; ya tu lo dijiste "el seso por sexo astía"...
EL mismo "anonimo" te sugiere amplies tus comentarios en el aspecto espiritualizador de la dimension sexual
Respondo al "Anoimo"
Agradezco tus comentario. Me da mucho gusto leer algo como lo que escribes. La sugerencia que me haces la tendré muy en cuenta. En efecto, después de algunas publicaciones que me faltan sobre el este panorama que estoy dando sobre la "Cultura Sexualizada", tengo programado realizar una serie de publicaciones que miren a exponer "El Auténtico Sentido de la Sexualidad" y ahì trataré el aspecto espiritual-trascendente de la persona.
Muchas gracias!!!
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