Estamos asistiendo, con tensión que nos hace temblar, a un escenario que no es ni mágico ni fantástico ni de película, sino la triste realidad de una naturaleza que, azotando con su furia, ha recordado al mundo tecnológicamente moderno que existe un principio más fuerte, rector y dominador de la historia y del mundo, principio que la incursión exacerbada de la ciencia no puede suplir ni tratar de manipular sin que ello comporte siempre un desorden del hombre contra el hombre mismo (leer más...)

No hay comentarios:
Publicar un comentario