Comparto con ustedes algunos pensamientos recogidos de un libro que hace algunos días leí de Romano Guardini titulado “Las etapas de la vida” de la Biblioteca Palabra.
¿Cuál es la posición del hombre frente a su vida? ¿Cómo afronta el niño, el joven, su proyecto vital? ¿es solo futuro? ¿Y el hombre maduro? ¿Y, sobre todo, el anciano? ¿Puede esperar algo del tiempo que le queda a disposición o debe vivir sólo de recuerdos?
Éstas son algunas de las preguntas que se plantea Guardini en este pequeño y delicioso libro (157 páginas) y a las que da cumplida respuesta.
Las etapas de la vida nos puede ayudar a comprendernos a nosotros mismos y a aceptar las ventajas y los límites de la fase de la vida en la que nos encontramos.
1. La muerte no debe ser vista como algo meramente negativo, un mero cesar impuesto desde fuera, un accidente ajeno a la vida, incluso contraria a ella, sino como el momento decisivo en el que se cierra para siempre el signo de nuestra relación con el Creador.
2. La verdad de cada persona consiste en buscar el bien y el valor en toda circunstancia.
3. Hay que aceptar la propia vida como un don que se nos otorga e el origen y como un obsequio que debemos hacer gustosamente, al final, a Quien nos la dio.
4. El valor de la existencia humana radica en su capacidad de crear vínculos, establecer relaciones de amistad, ámbitos de convivencia.
5. El hombre es un ser de encuentro.
6. El éxito acompaña a quien sabe abrirse a nuevos ámbitos de vida y ensamblarlos con los ya creados.
7. El desmoronamiento físico supone un modo nuevo de apertura: la apertura a lo eterno, al Creador.
8. La existencia humana se puede contemplar desde muchos puntos de vista, y un rasgo de su naturaleza propia es que ninguno de ellos la agota.
9. La auténtica crisis del impulso a afirmar e imponer a los demás la propia identidad comienza con el despertar de la persona, con la conciencia de ser alguien distinto de quienes le rodean.
10. Tener experiencia no significa saber qué frecuentemente fracasa el bien y cuánto de mal hay en el mundo, sino saber eso de la manera correcta y ponerlo en la relación adecuada con la naturaleza del hombre, con el todo del suceder histórico y social, y especialmente, con los elementos, que tan activos son, del término medio y de lo cotidiano.
11. Se camina no sólo para llegar, sino también para vivir el caminar.
12. El comienzo y el final son cosas misteriosas.
13. La vida no es una mera yuxtaposición de partes, sino un todo que está presente en cada uno de los puntos de su trayectoria.
14. De la sensación de lo pasajero de las cosas se deriva también algo positivo en sí mismo: la conciencia cada vez más clara de lo que no pasa, de lo eterno.
15. El hombre no es nunca un mero objeto, es esencialmente persona, y por lo tanto, es siempre sujeto de su existir.
16. Perdonar es más valioso que querer tener siempre razón y la paciencia más fuerte que la violencia y una vida callada es más profunda que la altisonante.
17. El auténtico camino hacia la igualdad de derechos pasa por el desarrollo del propio modo de ser, pues sólo éste tiene sentido y sólo de él procede la fuerza.
18. La vida no es un río uniforme, sino que se divide en diferentes épocas, cada una de ellas cerrada en sí misma.
19. Lo más propio de uno mismo nunca podrá expresarse con palabras.
20. Los decenios pasados deberían servir de enseñanza a todo el que tenga ojos en la cara y el corazón en su sitio.
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