
Con 132 votos a favor y 126 en contra, el Senado de España aprobó el miércoles 24 de Febrero, de manera definitiva la ley del aborto que permite que las mujeres, incluidas las menores de edad desde los 16 años, puedan someterse a esta práctica hasta la 14 semana de gestación.
De inmediato viene a la mente la interrogante: Las leyes, el Derecho civil, ¿están a favor de la vida o sobre la vida? Una ley a favor de la vida es la que vela porque ésta sea respetada y promovida. Lo contrario es cuando se pone a la ley sobre la vida; en este caso, no importa la vida, sino la ley.
¿En qué se amparan los “Senadores” – que con todo respeto yo mejor les diría “Cenadores” – para aprobar una ley que va contra el derecho primario y fundamental de toda vida humana?
En nuestros días se habla tanto de Derechos: derechos de la mujer, derechos de los animales, derechos del hombre, derechos de las plantas, derechos de los empleados, derechos del Gobierno, derechos a la expresión, derechos a la elección, derechos, derechos, derechos y mas derechos… pero son muy pocos los que hablan de los derechos del niño y mucho más reducido aun es el número de los que hablan de los deberes; al contrario, de ellos se prefiere no hablar.
La mujer tiene derecho a elegir si da a luz o no al SER HUMANO que lleva dentro. De acuerdo!, pero déjenme recordar que también ese Ser Humano, diminuto e indefenso tiene DERECHO a nacer, a que se le respete y proteja desde el instante de su concepción y se le promueva hasta su natural muerte.
¿Qué está pasando en nuestra sociedad?
Los valores absolutos se convirtieron en valores de intercambio. ¿Cuánto valen hoy los valores? La lógica del poder y del dinero habla de productividad y de consumo; estamos en una “cultura” de lo desechable, una cultura legalista, cultura de la muerte en la que la opinión de un grupo se hace norma general y, lo peor del caso es que la opinión de ese grupo no es una opinión limpia, a conciencia y con ciencia, sino una opinión que persigue mezquinos intereses y absurdos objetivos influenciados por una sórdida ganancia.
¿Dónde quedaron los tiempos en que se caminaba con la cabeza bien en alto porque se respetaba la dignidad de las personas? ¿Dónde quedaron los tiempos en que un Bebé era un regalo, un tesoro, la alegría de la familia? ¿Dónde quedaron los tiempos en que los padres decían: mientras nos esforcemos, nuestros hijos no se mueren de hambre? ¿Dónde quedaron los tiempos en que los Gobiernos eran íntegramente humanos? ¿Dónde quedaron los tiempos en que las leyes eran a favor de la vida y todo lo que fuera contra la vida era contra la ley? ¿Cuándo le dimos el derecho al Estado de decidir quién vive y quién muere? Hoy si que se cumple con tal exactitud la severa sentencia de que “el hombre es lobo para el hombre”. Yo diría que es peor que eso. El lobo mata para defender su hábitat, por instinto, para comer. El hombre, ¿Por qué mata? Y peor aún, ¿Por qué mata a quien no puede defenderse? O ¿es que a caso no es un asesinato? ¿Por qué todas las naciones se unen cuando ven amenazados “sus intereses” por un programa nuclear y no son capaces de unirse cuando lo que se ve amenazado son las naciones mismas?
En nuestros tiempos necesitamos, quizá, otro Cicerón que nos grite: O tempora! O mores! Senatus haec intellegit, consul videt – hic tamen vivit! Vivit?; con la diferencia que hoy, la acusación no sería contra Catilina, uno de ellos, sino contra 132! y más. Quizá en nuestros días, la Catilinaria diría: O tempora! O mores! Senatus haec NON intellegit, neque videt! Ubinam gentium sumus? Quam rem publicam habemus? In qua urbe vivimus? Hic, hic sunt, in nostro numero, patres qui de nostro ómnium interitu…. (Oh tiempos! Oh malas costumbres! El Senado no entiende ni ve! ¿En qué parte del mundo nos encontramos?, ¿Qué república – gobierno – tenemos? ¿En qué ciudad vivimos? Aquí, aquí en medio de nosotros están los padres conscriptos que meditan la muerte de todos nosotros…)
Quizá pueda parecer una lamentación barata, pero son precisamente aquellos que tienen el DEBER de gobernar a favor de las personas los que traman y promueven los más grandes feticidios. ¿A caso la ley no castiga con igual o mayor pena a los autores intelectuales como a los autores materiales del crimen? Pues bien, aquí los tenemos!
Hipócritamente, sumiéndose en la más vil contradicción, en su intervención en el Congreso Mundial contra la pena de muerte en Ginebra, el presidente del Gobierno Español señaló que “nadie tiene derecho a arrebatar la vida a otro ser humano, absolutamente nadie”. ¿Y qué es lo que está haciendo su Senado? No solo arrebatando vidas, sino aprobando con la ley a quien lo hace, como si de un premio se tratara. En mi país decimos: “si quiere barrer la casa de otros, primero barra la suya” o “lámpara de la calle, oscuridad de la casa”
Es tiempo que la mujer redescubra el sentido del don de la maternidad, que el hombre sume esfuerzos por defender la semilla sembrada, que las sociedades nos unamos, no para matar, porque nos convertiríamos en asesinos como ellos, sino para defender el más fundamental derecho de todos; es tiempo que levantemos la cabeza y no dejemos que sea “el Gobierno” quien decida sobre quién tiene derecho a vivir y/o morir; es tiempo que descubramos que la vida es un don que solo merecemos dándola, que descubramos que la persona no es un objeto desechable, que no es un objeto de uso, que los valores no valen cien páginas de una ley, que la historia la hacemos con la vida, no con la muerte.
Quo usque tándem abutere patientia nostra? Quam diu etiam furor iste tuus nos eludet? (hasta qué punto abusarás de nuestra paciencia? ¿Por cuánto tiempo aún tu locura se mofará de nosotros? (Cicerón)
1 comentario:
No se puede promulgar otra ley, si se niega la primera que es la vida. y una mujer no puede decir. "Yo hago con mi cuerpo lo que quiero" te recuerdo mujer, que este ser que llevas dentro es distinto de tu cuerpo, no es parte de tu cuerpo.
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